Las intenciones fueron obvias, no era obvio emocionarme al verte y cuando te vi supe la finalidad de mis malévolas intenciones, desde aquel día en que me dio curiosidad el estuche he sentido un estudiantil sentimiento de apego, de necesidad, nerviosismo al verte o siquiera al saber que estás cerca.
Imaginaba robarte, interrumpir tu mecanismo vital, empujarte hacia la pared y aniquilarte con lo que traigo dentro, con este deseo que me rasguña internamente, deseo de pertenecerte. Ahora sólo me sobra esforzarme para llegar a ti, llegar como sea, alcanzar a tocarte y dejarnos ilesos dentro de la jugada.
Y seguir imaginándote, evitando tus huesos, tu carne y todo eso que te hace ser tú, corriendo de la realidad que me hace encontrarte flotando sobre el pasillo con mi corazón entre tus manos y tu sonrisa de cortejo que se desvanece dándome más imágenes para idealizar dentro de sueños.
Tuve ideas en la noche y tú dormías, mi nerviosismo por debajo de la cobija, yo soñando y tú durmiendo, paralizada por sensaciones puras adjudicadas a la curiosidad de poder sentirme un personaje dentro de tu mundo, observé recuerdos de nuestra cita y ni siquiera hubo cita, habría, sin embargo jamás hubo y además tú dormías.
Al fin estabas a mi lado, logré tenerte cerca, pude intentar casualidades, cedí a la esperanza de un sueño y no disfruté tal encuentro, mi cerebro se congeló y mi lenguaje corporal se activó, fui traicionada una vez más por mi automática y monosilábica forma de pensar, pensé solamente en que pudieras estar pensando en mí a la par, pensé únicamente en eso mientras te veía mover los labios, mientras estabas frente a mí, discúlpame, me expresé como bestia al reaccionar de manera emocional, inevitablemente ansié saltarme varios pasos de cortesía e interactuar de manera corporal, como fuera, esperando alguna respuesta, esperando algo que sé que de ti no obtendré.
Entorpecí y seguí imaginándote, con menos capacidad para pensar con la cabeza y con mi corazón atado a un listón que conseguí coser a tus zapatos, haciéndome sentir que estoy contigo, estoy lejos de ti, sin embargo, estoy detrás, siguiendo la fila de tus huellas y esperando ansiosamente el turno para poder tenerte entre mis brazos.
Saber que estás ahí, saber que estás en algún lado, recorriendo lo que recorro, me hace estremecerme y querer seguir esperando a salir ilesa y mantenernos ilesamente unidos, espero, seguiré el trámite, estaré esperando a que tus intenciones sean igual de obvias que las mías, hasta que te haga desvariar y sentir de manera mutua que el gusto es tan auténtico como para ser confesado y que el silencio será la clave de nuestra unión.
Algún día dejaré de imaginar que no es sólo imaginación la que me hace estar contigo.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Publicado por Gala en 23:17
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario